martes, 9 de agosto de 2011

¿Mis abuelos? Bien, gracias

En una reunión con colombianos te pueden contar una historia como ésta con toda la naturalidad del mundo y sin pestañear. A mí me ha pasado: "El día que murió mi abuela cayó el diluvio universal. Tuvimos que esperar en casa toda la familia hasta que paró el aguacero porque era imposible llevar el féretro hasta el cementerio. Cuando dejó de llover salimos todos en procesión a la calle y cual fue nuestra sorpresa cuando vimos que sólo había llovido encima de casa de mi abuela; el resto del pueblo estaba seco, no había ni un charco". Pero la historia no acaba aquí. "El día de su muerte, mi abuela se despidió de todos nosotros". ¿Antes de morirse, no?, le pregunto yo inocentemente. "No, una vez ya muerta -me contesta-. La vi perfectamente cómo entraba en la habitación donde estábamos todos los nietos y se fue despidiendo de uno en uno". Me quedo de piedra; la verdad, no sé qué decir.

O te pueden sorprender con otro relato como éste. "Mi abuelo nació en Curaçao pero ya mayor marchó a vivir a Buenaventura. Allí conoció a mi abuela, de 17 años, y se casó con ella. Mi abuelo murió, mi abuela quedó joven y viuda y contrató al negro Martín que entró a trabajar con 15 años. Recuerdo los veranos en casa de mi abuela, con todos mis primos, y lo que nos gustaba ir de excursión con Martín al puerto porque para nosotros era toda una aventura.

Todos los días, sin perdonar uno, a eso de las cinco y media de la tarde, mi abuela nos encerraba a todos los primos en una habitación, nos acostaba y salía fuera a rezar el rosario con Martín. El jardín de la casa era pura selva y nosotros oíamos volar a los murciélagos. Mientras rezaba, la voz de mi abuela subía y bajaba de tono sin explicación aparente. Con los años supimos que mi abuela y Martín fueron amantes toda la vida y quién sabe si sus encuentros amorosos tuvieron lugar en esas noches de rezos y devociones".

¿Y tus abuelos? Me preguntan al terminar de contar sus historias. ¿Mis abuelos? Bien gracias, les contesto yo.

8 comentarios:

  1. que vivan los abuelos Toya, y eso que no te contamos todo.... lo que falta te lo contaremos este finde... o una parte. besos.luz

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  2. Espero con ilusión vuestras nuevas historias!!!!!

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  3. los abuelos...muchas veces pienso en ellos y los echo de menos. Cuantas tardes de escuchar historias, cuantos buenos momentos compartidos...a veces pienso como seré de abuelo...me gustaría parecerme a él

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    1. Yo también echo mucho de menos a mis abuelos...

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  4. Mi abuela estuvo en coma durante unas semanas antes de fallecer pero justo antes de morir gritó "mamááá". Fíjese.

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    1. Menuda historia Diego! Así es Colombia....

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  5. Las fuentes donde bebía García Márquez! Si te gusta Gabo imagino que viviendo en Colombia y mezclándote con sus gentes entenderás mucho mejor su lectura. Me fascina García Márquez y me ha encantado este post: Nos estás hablando, justamente, de lo más característico de su literatura: El realismo mágico. Vivir algo así -que te lo cuenten este tipo de historias en directo- debe ser fascinante. ¡Qué maravilla!
    He leído también otros posts, otras historias... Es fantástico tu blog. ¡Mucha suerte! O ¡mucha mierda!, (como decimos en España), que en tu blog hay mucho arte :-) (Amaya. Desde la otra Cartagena, en España, la que está pegadica a tu tierra ;-)

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    1. Amaya! Me ha encantado tu mensaje. Sí, es fascinante oír en vivo y en directo este tipo de historias. Esta es la magia de este país.
      ¿Cartagena? Ohhh, tengo mucho cariño a esa ciudad y muchos amigos en ella
      Gracias por tu mensaje y por tu interés en mi blog!

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