viernes, 26 de agosto de 2011

Los poemas de Víctor Gaviria


A ustedes, pensamientos, agradezco
que no me hayan traicionado,
y que se hayan escondido tan hondo
detrás de mi cara,
que yo haya estado con tanta gente
en fiestas y reuniones de trabajo,
y ustedes hayan permanecido silenciosos,
sin hacer huir a nadie de mí,
y no hayan hecho ruido involuntario como
lo hacen algunos vasos o sillas que se caen
de extraña inquietud...

A ustedes, pensamientos, agradezco
haber esperado tanto tiempo en la última pieza honda
de mi vida,
sobre todo porque han hecho que algunos me amen
por escucharlos sin decirles nada, por estar ahí como una compañía
que tanto necesitan las cosas,
por estar ahí en las largas noches
en que no éramos nadie, por favor, no éramos nadie,
y el viento nos barría...

Quien escribe este poema se llama Víctor Gaviria, es colombiano, de Medellín, y seguro que más de uno de vosotros lo conocéis por sus películas como "La vendedora de rosas" -que puso en pie a Cannes-, "Sumas y restas" o "Rodrigo D: No futuro". Lo que yo no sabía era que escribía poesía y lo hacía tan bien.

Gaviria ha repetido más de una vez que el cine se le apareció de casualidad; que lo que él quería era ser escritor. Cuenta que cuando terminó el colegio su padre le regaló los cuentos completos de Andersen en la bella edición de Aguilar y él los leyó de cabo a rabo y sin haber escrito antes una sola línea se dedicó a componer poemas y relatos: "El momento más importante de mi infancia fue cuando me regalaron los libros de Andersen, porque en ese momento decidí escribir. Parece una bobada, pero eso le cambia la vida a uno. Yo, que nunca había escrito nada, dije: Me voy a poner a escribir. Me situé en una pieza de la casa, que era calorosita, mantenía las persianas cerradas, prendía una lamparita y ahí estudiaba, leía y escribía. Entonces empecé a hacer cuadernos, tenía un diccionario de sinónimos y me ponía a hacer descripciones de las cosas y a darme cuenta, por ejemplo, de que no conocía muchas palabras, que cómo se llama esto, que cómo se llama aquello, y me las aprendía, pero después se me olvidaban. Todavía se me olvidan. Las aprendo, las anoto y después de un tiempo se me olvidan".

Años más tarde comenzó a combinar sus publicaciones de poemas con guiones de películas porque pensó que con las imágenes podría ser capaz de plasmar todo eso que las palabras no son capaces de mostrar.

Gaviria nos ha dejado un cine cargado de compromiso y realidad y una poesía que ahora quiero descubrir. Gracias

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