viernes, 7 de junio de 2013

¡Nuevo blog!



Después de 2 años en Colombia, muchos viajes, cientos de fotos y más de 500.000 visitas ya era hora de renovar y mejorarle el aspecto a este blog que ya estaba muy viejito así que a partir de hoy podéis encontrarme en mi nueva dirección



Los que recibíais este blog por e mail y lo queréis seguir haciendo tenéis que entrar en el blog nuevo y en la columna de la derecha buscar el apartado que dice Suscribirme, poner vuestra dirección, dar al botón de enviar y listo. 

Gracias a todos los que me habéis seguido durante todo este tiempo y ojalá lo sigáis haciendo en esta nueva dirección.

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miércoles, 29 de mayo de 2013

María Pilar, Villa de Leyva y la Posada Novoarte




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¿Qué es para vosotros el lujo en un hotel? Para mí nada tiene que ver con lámparas de cristal de Murano, alfombras persas, cubiertos de plata o sábanas de seda sino con pequeños detalles. Yo no quiero ostras ni camareros exquisitamente uniformados sino que me reciban con un té de naranja hecho en casa, que mi habitación esté perfumada con eucalipto, mi baño decorado con figuras geométricamente sagradas y una manzana roja estratégicamente colocada se encargue de limpiar la estancia. Busco cosas sencillas porque ahí está la grandeza de la vida y en la Posada Casa Novoarte, de Villa de Leyva, por cierto uno de los pueblos más bonitos de Colombia y al que ojalá regrese pronto, encontré este fin de semana todo lo que necesitaba. 

Hace siete años María Pilar compró esta vivienda colonial, antes residencia de artistas, en el casco histórico y a sólo tres cuadras de la Plaza Mayor de este precioso rincón colombiano, y la convirtió en una posada en la que todo tiene una intención y donde llega sólo el que tiene que llegar; y yo felizmente llegué y disfruté de los olores de la salvia, el romero, el tomillo y la citronella de los jardines, el canto de los pájaros al amanecer, el silencio de la noche, el olor de las flores y el del café por la mañana, la luz del patio, el sueño reparador, el descanso en la hamaca. Pero sobre todo, saboreé la compañía y la amistad de María Pilar que sabe mucho de astrología, reiki, feng-shui y cuarzos, me cuidó como si estuviera en casa y me ayudó a conectarme con lo más profundo de mi ser, encontrar mi esencia y recordar la misión de mi alma. Muchas gracias. 



jueves, 23 de mayo de 2013

Mi entrevista en la tele


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¡Hola! Hace unos días me hicieron una entrevista para el programa El Gran Fan, de Canal 13. ¿Y de que soy yo gran fan? Pues de Colombia, claro. La podéis ver en este enlace, ojalá os guste.

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lunes, 20 de mayo de 2013

Nazareth, la monja y el vino de naranja



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Todo empezó con un libro, Los secretos de la Virgen de Guadalupe, de J.J. Benítez; "Te dejo este regalo, sé que te va a servir" le dijo su tía monja, después de una discusión teológica-religiosa-filosófica y en la que no llegaron a entenderse porque Nazareth, a sus 8 años, ya tenía las cosas muy pero que muy claras. Y claro que le sirvió cuando veinte años después abrió el libro y encontró una nota. Pero empecemos la historia por el principio. 

Hasta los 27 años, Nazareth vivió encerrada en casa, atrapada en su artrogriposis múltiple congénita, sus miedos y temores y los excesivos cuidados de su familia. Sólo era feliz cuando visitaba el mundo mágico, esotérico, libre y lleno de flores y plantas medicinales de su abuela Carmen con quien, por cierto, un buen día, y como por arte de magia, dio sus primeros pasos cuando tenía 6 años y eso que nadie apostaba porque pudiera llegar a andar. Nazareth quería conocer el mundo, estudiar y dejar de "ocultar lo inocultable" así que un buen día, y aprovechando que su madre había ido a pasar unos días con un familiar, agarró una maleta, 70.000 pesos, se escapó de casa y se plantó en Nocaima -un pueblo del departamento de Cundinamarca a unas dos horas de Bogotá donde la he conocido este fin de semana-, alquiló una habitación y empezó una nueva vida. ¿Qué hubiera sido de ti si te hubieras quedado con tu familia? Estaría muerta -me asegura muy convencida-, las personas con mi enfermedad fallecen a los 5 años. ¿Y qué te mantiene viva?, le pregunto: mis ganas de vivir y que ya no le tengo temor a nada, bueno, a casi nada

Al principio todo fue difícil, muy difícil, para Nazareth pero ella es una mujer muy fuerte, consiguió salir adelante y montar un vivero que funcionó bien una temporada pero que al final tuvo que cerrar. Y fue entonces, una noche, rendida y triste ante este fracaso profesional y decidida a tirar la toalla cuando se acordó del libro que le había regalado su tía monja, lo abrió y encontró entre sus páginas una antiquísima receta, la del vino de naranja que desde hace años se fabrica por esas tierras. Tenía las indicaciones para prepararlo, sobraban las ganas y el tesón así que Nazareth montó una fábrica de este exquisito vino, con naranjas 100% ecológicas, la tecnología necesaria y cumpliendo todos los requisitos higiénico-sanitarios lejos del modo artesanal de antaño, que durante unos años funcionó de maravilla hasta que un buen día un vendaval se llevo todas las instalaciones por delante, dejándola sólo con el recuerdo de 200 botellas que guarda en su casa como oro en paño. 

Nazareth sueña con volver a poner la fábrica en marcha pero necesita inversores. Ojalá alguno de vosotros esté interesado o tenga algún contacto; aceptamos felices todas las propuestas. Podéis contactarnos en toya67@hotmail.es. Mientras tanto ella seguirá luchando en Nocaima para que los discapacitados reciban las ayudas necesarias.

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viernes, 17 de mayo de 2013

Erwin Kraus y los nevados de Colombia



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"Siempre que hacía cumbre, mi padre se fumaba un Piel Roja". Y ahí está, en la foto. A su hijo lo conocí el fin de semana pasado en Barichara; a Erwin Kraus le sigo la pista desde que llegué a Colombia porque, como él, soy una apasionada de la montaña y la fotografía. Para este colombiano de padres alemanes subir una montaña no era "un deporte como tal sino una filosofía, uno encuentra un reto en la montaña, pero no es ella la que lo plantea sino que el reto está dentro de uno mismo. Uno trata de escalarla y de verla, de sentirla e intenta compaginarse con ese tipo del globo terráqueo y tiene acceso a cosas que los demás mortales no ven porque no van. ¿Que se trata de una relación espiritual? ¡Indudablemente!”.

De padres alemanesErwin Kraus nació en Bogotá en 1911. De adolescente pasó varios años en Suiza y Alemania donde aprendió a escalar montañaspintar y a trabajar con piedras y metales preciosos, siguiendo una tradición familiar de joyeros orfebres. A su vuelta a Colombia comenzó una afición que lo llevaría a convertirse en pionero del montañismo colombiano y a dedicarse en sus vacaciones, como dijo alguna vez, a escalar los nevados del país en vez de irse a Cartagena de Indias.

En 1937, en Sumapaz, fue el primero en hacer cumbre en un cerro de 4.400 metros llamado El Nevado; al año siguiente, junto con Anton Lampel, subió los 5.160 metros del Pan de Azúcar, en el Nevado del Cocuy; en el 39 coronó los 5.775 del pico Simón Bolívar, en la Sierra Nevada de Santa Marta, en compañía de Guido Pichler y Enrico Praolini, y en 1942 volvió al Cocuy para conquistar, antes que nadie, el Ritacuba Negro, junto a Heriberto Hublitz. En el 43 ascendió a los nevados del Tolima, Santa Isabel y el Ruiz y en marzo del 1944 pisó por primera vez la más alta de las cumbres del Nevado del Huila. Y siempre con sus botas de suela de cuero provistas de clavos de 10 centímetros, sus materiales para pintar y la cámara Rolleiflex con la que inmortalizó paisajes misteriosos y desconocidos. Porque Krauss, además de montañero y alpinista, fue todo un artista que nos regaló algunas de las imágenes más bellas de los nevados de este país, muchos de ellos hoy tristemente desaparecidos. Dicen que a finales de los sesenta dejó la montaña por una enfermedad en sus ojos pero su hijo me contó que decidió no volver a ella después de estar varios días perdido en la Sierra Nevada mientras su mujer permanecía sola, embarazada y más que preocupada en Bogotá. Su nieto, que vive en Alemania y ha heredado su afición, seguirá subiendo picos por él. 

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miércoles, 15 de mayo de 2013

Los caminos de Lengerke




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"Me desazona tener que romper a veces los caminos de los españoles y cortarlos con mi propio camino cuando no logro seguirlos en la misma dirección. No sé por qué pero me parece estar mutilando un ser vivo, un depósito de recuerdos de todas las gentes que los transitaron". Ingeniero, aventurero, colonizador y terrateniente, el alemán Geo Von Lengerke llegó a Colombia hacia 1852 huyendo de la justicia que lo buscaba por haber matado a un tipo en un duelo. Se instaló en el entonces Estado Soberano de Santander donde se dedicó a la explotación y comercio de la quina, la colonización de tierras y al trazado de puentes y caminos, obsesionado por doblegar esa "soberbia topografía". Pero es que además abrió en Bucaramanga bazares a modo de misceláneas donde se vendían machetes, porcelanas chinas, sillas inglesas para montar, licores pólvora, jabones, paté, salón, quesos, especias y hasta reproducciones de obras de arte. 

Yo no había oído hablar del tal Lengerke en mi vida hasta que el otro día Juanita lo nombró mientras recorríamos el camino que mandó construir entre Barichara y Cabrera, muy bien conservado por cierto y donde me tomé la foto de arriba. A la vuelta a casa me he puesto a investigar y vaya, vaya con este alemán bipolar y bebedor compulsivo, amante de la lectura y del piano, al que le gustaban tanto, tanto las mujeres que llegó a tener hasta 500 hijos naturales. En su Hacienda Montebello, en el municipio de Betulia, vivió como un auténtico señor feudal, rodeado de lujos y excentricidades como la moneda propia que mandó acuñar para las transacciones internas y un cañón que se trajo desde Europa y que disparaba cada vez que se cantaba el himno. Toda una vida de película que inspiró la novela de Gómez Valderrama “La otra raya del tigre” y que tengo ya anotada para próxima lectura. 

En 1863 Lengerke firmó el contrato para la apertura del camino desde Zapatoca hasta el puerto fluvial de Barranca que incluyó la apertura de un puente sobre el río Suárez que llevó su nombre, inaugurado en 1872, funcionó hasta 1946 y que permitió la fácil comunicación entre Guane y Zapatoca. Su sueño fue comunicar Santander con el río Magdalenael mar y, desde allí, con el resto del mundo pero no lo consiguió lo que, unido al declive de la quina, le hizo perder toda su fortuna y morir en la auténtica ruina. Lo que son las cosas.


martes, 14 de mayo de 2013

La hormiga culona, manjar santandereano

Hormiga culona Colombia de una

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Lo tenía más que decidido antes de viajar a Barichara pero voy y leo ayer en la prensa un informe de la FAO que asegura que muchas especies de insectos tienen tantas proteínas como la carne y que son una fuente de alimento muy nutritiva y saludable con alto contenido en grasas, proteínas, vitaminas, fibra y minerales. Así que dicho y hecho: a comer hormigas culonas, reinas criollas de los insectos y bocado por excelencia del departamento colombiano de Santander donde he pasado feliz este puente, aunque supongo que para que tenga sentido lo del filete y la ONU hay que comerse kilos y kilos de bichitos y no unos poquitos como hice yo.

Y ahora la pregunta del millón: ¿están ricas estas hormigas aladas Atta Laevigata? Sí, riquísimas, aunque al principio da bastante impresión llevártelas a la boca y eso que antes de cocinarlas les quitan el pico, las alas y las patas, pero aún así hay que echarle valor. ¿Y a qué saben? Algunos dicen que a maní; yo no sabría decir a qué, creo que tienen un sabor único. Crujientes son muy crujientes claro porque para prepararlas y que no se quemen las tuestan muy despacito en recipientes de barro (como el de la foto de abajo) para luego rociarlas con sal y comerlas en casa, venderlas en el mercado en paqueticos que pueden llegar a costar hasta 100.000 pesos, unos cuarenta y pico euros o exportarlas a Estados Unidos, Canadá, Portugal, México y Alemania donde enloquecen con estos insectos. Los santandereanos las toman desde niños, así sin más, aunque Sandra me contaba que en casa de sus abuelos las servían con maíz y panela. 

Lo de culonas les viene por su enorme abdomen y ya los indígenas guanes hace más de 500 años las devoraban después de tostarlas al calor de las fogatas, las ofrecían como regalo de bodas para que los hijos nacieran fuertes y vigorosos y las usaban como cataplasmas para los dolores de cabeza y estómago. Hay quienes están convencidos de sus poderes afrodisiacos y otros las incluyen en  la dieta de sus hijos porque dicen son excelentes para la memoria.

Entre abril y mayo -época de lluvia-, la culona abandona su retiro invernal y sale de su hormiguero en las mañanas soleadas o después de una noche lluviosa para aparearse en el llamado vuelo nupcial. Y es entonces cuando, zas, hay que cazarla eso sí teniendo mucho cuidado con las obreras y soldados que no se comen pero que atacan sin piedad a los intrusos con sus temibles tenazas para defender a sus reinas.

En Bogotá se consiguen en paquetes con sabores a limón y BBQ; creo que en mi próximo viaje a España me llevaré unas cuantas para tomárnoslas allí con unas cervecitas aunque no sé si tendré mucho éxito. Y tú, ¿has probado las hormigas culonas? ¿Y qué te parecen? 


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jueves, 9 de mayo de 2013

La mirada al infinito de Leo Matiz



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Soy feliz haciendo fotos y para mí el mejor de los planes es salir por ahí con mi cámara pero después de ver la exposición del colombiano Leo Matiz en el Museo Nacional mejor me dedico a otra cosa. El sí que fue un fotógrafo con mayúsculas, de los que hacen historia, y cada uno de sus trabajos es una obra de arte.  Envidio sus maravillosas fotos, claro que sí, pero también su vida en la que recorrió el mundo entero y en la que además fue pintor, actor, dibujante, galerista -Botero realizó su  primera muestra de pinturas en su galería de Bogotá-, publicista, agricultor, criador de pollos y caballos y hasta trabajó en el cine

Matiz nació en Aracataca en 1917, en el Magdalena, y la verdad él trabajaba de caricaturista y nunca pensó en dedicarse a la fotografía hasta que en 1937 Enrique Santos, entonces director de El Tiempo, le animó a ello, le regaló su primera cámara y lo contrató. Fue éste el punto de partida de una intensa trayectoria profesional de más de 50 años en la que captó con su cámara Rolleiflex algunos de los momentos más decisivos de la historia contemporánea, lo llevó a reunir cerca de 300.000 imágenes y lo convirtió en una de las personalidades más originales e innovadoras de la fotografía universal del siglo XX.

Cómo disfruté ayer recorriendo la muestra del Museo Nacional, con esas preciosas fotos -todas en blanco y negro- de Cartagena de Indias en los 50, los atardeceres en Taganga y los retratos de pescadores, recolectores de papa, mineros, llaneros e indígenas. También me gustaron mucho sus imágenes más abstractas y experimentales en forma de construcciones, tuberías, rollos de metal, tanques y fábricas, y los retratos de artistas e intelectuales como Frida Kahlo, Chagall, Neruda, Lucho Bermúdez, Walt Disney o Buñuel.

Si estáis por Bogotá no os perdáis esta exposición que lleva el título de Leo Matiz, mirando al infinito porque alguna vez el artista confesó: “Me he salvado de los huracanes, de los volcanes nacientes, de los ríos que se salen de su curso, de los atentados. Pero yo no puedo dormir. He venido a ver el infinito”.

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miércoles, 8 de mayo de 2013

El Planetario de Bogotá, en el diario español El País


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¡Buenos días! Hoy en el diario español El País han publicado un artículo mío sobre el Planetario de Bogotá. Lo podéis leer en este enlace. Fotos: Archivo particular/ Gazzu

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martes, 7 de mayo de 2013

Claudia, los escarabajos y Humboldt


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"Claudia, tienes que verlo; es un animal grande, de color verde, muy fuerte y creo que ciego porque se estrella contra las ventanas". Y vaya que sí lo vio porque su padre, imaginativo y soñador donde los haya, le envió no uno sino dos ejemplares machos de estos "extraños especímenes" que no eran otra cosa que escarabajos y que llegaron sin vida a su destino después de un largo viaje encerrados sin ventilación en un minúsculo tubo de pastillas. Claudia Alejandra Medina estudiaba entonces biología en Cali y después de este encuentro que le cambiaría la vida decidió realizar sus experimentos de biofísica con estos insectos así que se plantó en la vereda del Valle del Cauca -donde su padre era maestro y los había encontrado-, y después de no sé cuántas mediciones de velocidad y aceleración llegó a conclusiones científicas tan increíbles como que estos bichitos empujan 40 veces, sí 40 veces, su propio peso. Empezó así una larga y amorosa historia de ya más de 22 años entre Claudia y los escarabajos coprófagos -los que se alimentan de los excrementos de otros animales- que le ha llevado descubrir muchas especies nuevas, que han sido bautizadas con su nombre, y a convertirse en una de las mayores especialistas del mundo y en la coordinadora científica de las colecciones de la sede del Instituto Humboldt en la sede de Villa de Leyva, ubicado en un monasterio del siglo XVI de precioso claustro (en la foto) del que prometo escribir otro día. 

¿Sabías que el 40 por ciento de las especies que existen en el planeta son escarabajos? Pues así es y ya lo dijo hace años el británico Haldane, experto en biología evolutiva: "Si Dios ha creado a todas las criaturas hay que reconocer que siente un extraordinario cariño por los escarabajos". Capricho o no divino los escarabajos -idolatrados por los egipcios- llevan millones de años sobre la tierra y existen más de 6.000 especies de coprófagos de las que 400 habitan en Colombia, según me contó Claudia que se define como una investigadora reprogramada interesada en acercar y comunicar la ciencia, que va resolviendo este rompecabezas pedacito a pedacito y que sueña con poder clasificar todas las especies de escarabajos coprógafos y conocer mejor sus relaciones evolutivas. Te deseo toda la suerte del mundo, te la mereces. Por cierto, ¿qué sabéis vosotros de escarabajos?

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jueves, 2 de mayo de 2013

Filigranas momposinas

Filigrana momposina Colombia de una

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¿Te gusta la palabra filigrana? A mí me encanta; es sonoraelegante y hace volar mi imaginación hasta alguna recóndita calle del antiguo Damasco donde comenzó este refinado arte que más tarde llegaría a mi querido país, España, y desde allí, surcando los mares, hasta Mompox, ese mágico  e intemporal rincón colombiano a orillas del Magdalena en el que tantas veces se inspiró García Márquez.

Siempre he sido un desastre para los trabajos manualespaciencia desgraciadamente tengo bien poca y con la edad estoy perdiendo vista así que mal fichaje sería yo para trabajar en uno de esos talleres momposinos moldeando los finísimos hilos de oro o plata hasta conseguir una pieza como la de la foto. En Mompox la filigrana se trabaja como hace cientos de años, no hay maquinaria nueva ni herramientas sofisticadas y el tintineo de los martillos sigue sonando como antaño. El oro y la plata se funden y se aplanan hasta obtener unos delgadísimos hilos del grosor de un cabello que serán enrrollados en forma de espirales y hábilmente encajados dentro de un marco hasta convertirse en delicadas lágrimas, corazones, mariposas, pescaditos, flores y caracoles que harán incluso más bellas a muchas mujeres. ¿Precioso trabajo, verdad?

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Filigrana momposina Colombia de una

viernes, 26 de abril de 2013

Sabiduría arhuaca

Indígena arhuaca Colombia de una

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La conocí en su casa a orillas del río Palomino, en plena Sierra Nevada de Santa Marta, a dos horas y media caminando desde el pueblo más cercano. Estaba acompañada de su hija y sus nietos, inmaculadamente vestida como dicta la tradición arhuaca, descalza, con su hermosa cabellera color azabache y sus collares. No hablamos; sólo nos saludamos y ella desapareció. Al rato la vi sentarse en un rincón de la vivienda, todavía alumbrado por la luz del sol que se colaba por las rendijas, y me acerqué; me coloqué a su lado y permanecí en silencio mientras la veía desenredar el hilo con el que estas mujeres tejen desde niñas sus mochilas (foto de abajo). Así estuve un buen rato, admirada de su habilidad y destreza, hasta que al final le pedí permiso para fotografiarla y aceptó. Y entonces, como por arte de magia, se rompió el hielo y empezamos a hablar mientras ella no dejaba de hacer rodar los carretes de hilo por sus piernas y movía sus brazos de un sitio a otro sin parar; Lo confieso, me hubiera quedado horas y horas a su lado, en su casita apartada del mundo, aprendiendo a tejer, a escuchar y a vivir en paz.

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Mochila arhuaca Colombia de una

miércoles, 24 de abril de 2013

El río Palomino



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No sé lo que tiene que ser vivir a orillas de un río así; levantarte bien temprano y darte un delicioso baño en sus limpias y templadas aguas; irte a hacer tus cosas y regresar más tarde a sumergirte de nuevo. Vivo en Bogotá pero estoy segura que algún día me retiraré a un lugar como éste, apartado del mundo, y sé que lo conseguiré porque es lo que deseo con todo mi corazón y los deseos siempre se cumplen

Este río se llama Palomino y nace en la colombiana Sierra Nevada de Santa Marta, Reserva de la Biosfera, Patrimonio de la Humanidad y la única en todo el mundo al lado del mar que tiene nieves perpetuas durante todo el año; desemboca en el Caribe y cuentan que lleva el nombre de un sanguinario guerrero español que se ahogó en él. Pero bueno, eso es lo que dicen. 

Qué bendita sensación la de flotar en sus aguas, dejarte llevar por la corriente -suave en esta época del año- y con los ojos cerrados, como yo hice, disfrutar de los sonidos de la selva, el viento, la ropa al golpear las piedras cuando la están lavando, las risas de los niños indígenas y, sobre todo, de esa profunda y poderosa calma que emana en este lugar acariciado por la gracia divina.

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martes, 23 de abril de 2013

Carlos Vives y su café-restaurante, en el diario El País

Carlos Vives en Gaira Colombia de una


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Hoy el diario español El País publica mi artículo sobre Gaira, el café-restaurante que Carlos Vives y su familia tienen en Bogotá y donde, por cierto, se escucha la mejor música en directo de la ciudad. Podéis leerlo en este enlace. Espero que os guste. ¡Feliz día!

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lunes, 22 de abril de 2013

El mamo kogui del corazón del mundo


Mamo kogui Colombia de una

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Estuve con mi sobrino Abe en el centro y corazón de mundo o por lo menos así llaman los koguis -uno de los 83 grupos indígenas reconocidos por la constitución colombiana- a la Sierra de Santa Martala única montaña nevada del mundo a orillas de un océano y también la más alta. Ellos -junto a los arhuacos, arsarios y kankuamos- son los Hermanos Mayores e hijos de la madre universal y tienen el compromiso de velar por el equilibrio entre las fuerzas del Universo, la vida y los humanos. El resto de mortales somos los Hermanos Menores, desterrados de esas tierras hace miles de años por no respetar a la Madre Tierra.

Para los koguis la Sierra es una representación del cuerpo: los picos nevados -donde nacieron los primeros hombres- son la cabeza, por eso los hermanos mayores son el pensamiento que cuida la naturaleza y sostiene el equilibrio del corazón del Planeta; el agua y las lagunas, el corazón; los ríos representan las venas; los árboles, el cabello y la tierra, los músculos. Qué bella forma de interpretar el mundo.

Mamo kogui Colombia de una / Toya Viudes
El que veis en las fotos es el mamo, máxima autoridad de estos Hijos del Jaguar y descendientes de la antigua cultura tayrona-, escogido desde su nacimiento. A través de profundas meditaciones -en las que aseguran comunicarse con las plantas, animales y otros seres vivos-, ayunos de varios días y ofrendas, ayudan a crear el balance y la armonía necesaria para el mundo. Nos lo encontramos en un poblado a dos horas y media de camino a pie desde Palomino hasta donde subimos acompañado de Joana Casas, una guía muy especial que, con la gente de Unique Colombiatiene un permiso especial para llegar hasta este lugar.

El mamo estaba en su día de oración; le pedí sentarme a su lado y me lo permitió pero fuera del círculo sagrado. Intenté charlar un rato con él pero no fue posible; tan sólo conseguí que me preguntara mi nombre mientras me miraba profundamente con sus ojos negros y mambeaba y mambeabaMambear es un ritual de suma importancia para los koguis. La hoja de jayo -hoja de coca- es recolectada y tostada por las mujeres. Los hombres introducen en el poporo de calabazo -lo que veis que lleva el mamo en sus manos- la raspadura de cal extraída de las conchas de mar, con un palo sacan la cal de la semilla y lo llevan a la boca del lado donde están masticando las hojas de coca. Esta combinación del poporo y el mambeo al encajar el palo en la semilla acompañado de la coca significa para ellos la creación universal, a partir de la unión entre lo femenino y lo masculino; el poporo o semilla donde está la cal representa el útero, lo femenino; el palo con el que se extrae la cal para luego combinarla con la coca es lo masculino, el falo; y la coca, la planta sagrada que permite la conexión con la fuerza creadora. Esta mezcla, dicen, reposa el corazón, baja la frecuencia cardiaca y permite un estado de calma que abre el pensamiento.

Permanecimos junto a él unos minutos en completo silencio sin perdernos un detalle; no se oía un alma y se respiraba una paz infinita. El encuentro fue increíble; estoy segura que mi sobrino y yo no lo olvidaremos en la vida y soy consciente de que fuimos unos auténticos privilegiados.

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viernes, 19 de abril de 2013

Melancolía

Atardecer Sierra Nevada de Santa Marta Colombia de una


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Hoy llueve, y mucho, en Bogotá; no ha dejado de hacerlo desde anoche, hace frío y estoy triste y melancólica. Rebuscando entre mis fotos he encontrado éstas que hice hace tan sólo unos días en la playa de La Jorará, a los pies de la Sierra Nevada de Santa Marta y he pensado cómo me reconfortaría volverla a caminar en solitario silencio, fotografiarla, recorrerla descalza de una punta a la otra, dejarme arrullar por sus sonidos, bañarme en su mar y, sentada en su arena, dar gracias por todo lo que tengo a pesar de que a veces, como hoy, me haya levantado con ganas de llorar y de agarrar un avión y plantarme en España. A mi familia y a mis amigos quiero decirles: no os preocupéis, todo va bien; lo que pasa es que es difícil no poder estar a vuestro lado. 

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jueves, 18 de abril de 2013

Fanny y su sancocho de pescado

La Jorará Colombia de una Toya Viudes

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Muchas veces me preguntan si echo de menos la comida española y claro que me acuerdo de la tortilla de patatas, los arroces de mi padre, el jamón serrano, el queso manchego, las verduras y tapas de Murcia y de todos los deliciosos platos que salen de la cocina de mi madre. Pero es que en Colombia se come tan bien que mi nostalgia culinaria se esfuma como por arte de magia cuando por ejemplo doy buena cuenta de un sancocho de pescado como el de la foto. 

Fanny (en la foto) es la cocinera de La Jorará, una idílica finca de la Sierra Nevada de Santa Marta en la que he estado unos días alojada con mi familia y que recomiendo a pies juntillas. Todo allí es precioso, muy cuidado, hecho con todo el amor y el detalle del mundo y si además quieres aprender a cocinar alguno de los deliciosos platos que preparan para los almuerzos y cenas sólo tienes que ponerte tu delantal, tomar tu libreta de notas y adelante. Y eso fue lo que hice. 

Para quienes no lo sepáis el sancocho ha sido propuesto no sé cuántas veces como plato nacional colombiano -os lo conté en otro post hace tiempo- y sus ingredientes varían según la zona. El que preparó Fanny era de chivo -un pescado de la zona conocido también como bagre de mar-, con yuca, papa, malanga, plátano, ahuyama y ñame, además de un buen sofrito -hogao como lo llaman aquí- a base de cebolla, pimiento rojo ajo. Todo bien salpimentado con pimienta negra, lemon pepper y unas misteriosas semillas conocidas en la zona como pepitas de olor parecidas me atrevería a decir al cardamomo.

¿Y cómo quedó el plato? Muy delicioso, como dirían aquí; nos lo comimos mi hermana Maite, mi sobrino Abe, mi cuñado y yo acompañado de arroz, aguacate y un picadito de cilantro y cebolla que le dio el toque definitivo.

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Sancocho La Jorará Colombia de una




lunes, 15 de abril de 2013

En el Tayrona

Tayrona Colombia Colombia de una Toya Viudes

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Hace cinco años visité por primera vez Colombia invitada por mi amigo, chef y también bloguero Dani Meroño; aterricé en Bogotá huyendo del invernal frío españoldías después tomamos un avión a Santa Marta y desde allí pusimos rumbo al Parque Tayrona. A pesar de todo el tiempo que ha pasado recuerdo que hacía un día precioso, muy soleado; el mar estaba azul, muy calmado y nada más llegar a la primera playa me tiré como una loca al agua que, por cierto, estaba a una temperatura deliciosa. Mi tierra, Murcia, es muy desértica y aunque allí el mar también es increíblemente bello las playas no tienen casi vegetación así que os podéis imaginar mi emoción al ver toda esa selva tropical que en el parque crece en la mismísima orilla. 

Años después he vuelto al Tayrona, esta vez acompañada de mi hermana Maite, mi sobrino Abe y mi cuñado, y he recordado por qué hace años quedé enamorada de este pedacito del caribe colombiano, recomendado el pasado año por la prestigiosa revista NatGeo Traveler como uno de los 20 destinos del mundo que merecen una visita. Acompañados de Ivan Duarte, de Unique Colombia -recomendada empresa que organiza excursiones y actividades por la zona- hicimos la caminata que va desde la entrada de Cañaveral hasta la playa de Arrecifes y el Cabo San Juan. Qué delicia de paseo, cómo disfrutamos oyendo a los monos tití, a las aves; sorteando las cañadas, caminando por la arena entre esas descomunales rocas puestas allí como por arte de magia. Definitivamente en el Parque se respira una energía bien especial y ojalá entre todos consigamos cuidarlo. Por lo pronto el Gobierno está en ello recuperando terrenos indebidamente ocupados. Ojalá también tome la medida de reducir el excesivo coste de la entrada

Arrecifes / Tayrona Colombia de una



domingo, 7 de abril de 2013

El Valle del Cocorá

Valle del Cocora / Colombia de una / Toya Viudes

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Podría escribir líneas y líneas sobre el Valle del Cocorá compartir cientos y cientos de fotos como la de arriba; hablar de él durante horas y horas pero estoy segura que sería incapaz de transmitir la belleza de este rincón del eje cafetero colombiano en plena cordillera central de los Andes, parte del Parque Nacional de los Nevados y cuyo nombre en lengua indígena significa estrella de agua

Puedo utilizar adjetivos como majestuoso, bello, sobrecogedor, único, sublime, grandioso y mil cosas más pero nada sería comparable a encontrarse en medio de este valle del departamento del Quindío, mirar hacia arriba y con el corazón encogido y la respiración entrecortada contemplar esas infinitas y elegantísimas palmas de cera, declaradas árbol nacional, que puede llegar a alcanzar los 60 metros de altura y que desde hace ya varios años están protegidas por ley por lo que su tala y explotación comercial están prohibidas. Lo celebro.

Senderos hay muchos por el valle pero hay que estar en forma porque las subidas son muy exigentes; yo preferí recorrerlo a caballo; no soy una experta amazonas ni mucho menos pero Arturo que me acompañaba y que ha crecido sobre uno de estos animales me confesó al terminar que fue una de las cabalgatas más bonitas de toda su vida entre palmas de cera, ríos, cascadas, sietecueros, flores, vacas y pastos. Estoy convencida que existen en el mundo pocos lugares como éste y yo he tenido la suerte de poderlo disfrutar. 

Valle del Cocora / Colombia de una / Eje cafetero

viernes, 5 de abril de 2013

Aprendiendo sobre café

Hay que ver todo lo que he aprendido sobre el café en mi viaje al departamento colombiano del Quindío. Ahora sé que primero tiene que crecer durante 60 días en un germinador de arena, después en un recipiente con tierra y cáscara de arroz y luego ya plantarlo en la tierra donde necesitará 10 meses más para que aparezcan los primeros brotes. Si alguien me pregunta le puedo decir que un árbol de café vive unos 30 años y que cada 8 hay que cortar el palo cerca de 30 centímetros para que siga creciendo; que en Colombia, a diferencia de otros países, todo el café se recolecta a mano y que en época de cosecha pueden llegar a recogerse al día 120 kilos por persona. 

¿Más cosas? Claro que sí: en la Finca el Ocaso, cerca de Salento  nos enseñaron a recolectar en nuestros cocos -así les llaman a las cestas de mimbre- sólo los granos de café de color más rojizo y a dejar los más amarillento y verdes en la planta. He regresado a Bogotá sabiendo que el café puede secarse en silo con ventiladores de aire caliente o en marquesina y con unos cuantos trucos para prepararlo: 7 gramos por una taza de café, el agua nunca hervida a más de 92 grados, verter al principio, y de manera circular sólo el 25 por ciento de agua, y el resto, más tarde. ¿Habéis tomado nota? Yo lo he hecho así esta mañana y me ha encantado :-).

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jueves, 4 de abril de 2013

El paraíso en la tierra

Paisaje cafetero Colombia de una / Toya Viudes


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¿Cómo te imaginas el paraíso? Yo cuajado de flores, con miles de árboles, lleno de frutas y ríos, casitas pintadas de colores, todo muy muy pero que muy verde, y con una deliciosa temperatura primaveral. Si además le colocamos plantas de café, guadales bananos hemos llegado al eje cafetero colombiano, el paraíso en la tierra como a alguien he oído decir.

Todo lo que os cuente de la belleza de este lugar es poco y tanto, tanto me ha gustado que sería feliz viviendo allí, disfrutando la paz que transmite esa tierra y su gente. Cuando llegas aquí no hay que hacer nada, simplemente pasear por estos paisajes de ensueño y absorber su bella y especial energía; todo lo demás vendrá luego y sin esfuerzo.

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Eje cafetero Colombia de una / Toya Viudes

martes, 2 de abril de 2013

Fredy y su Willys

Willys Colombia de una / Toya Viudes

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 ¿Cuántas personas caben en un Willys? Todas las que puedan poner su dedo gordo en el piso del carro. ¿Y cuánta gente ha llegado a subir al suyo? le pregunto a Fredy mientras Maite, Pep, Arturo y yo damos un delicioso paseo por los cafetales encaramados, y nunca mejor dicho, a esta fiera de las carreteras: Veintiseis -me dice-; aquí se acomoda a todo el que quiera subir. Fredy aprendió a conducir con 8 años, si 8 años; ahora tiene 33 y cuida como la niña de sus ojos a su Willys rojo modelo 56 que lleva el nombre de su hijo Juancho que por cierto, y siguiendo la tradición familiar, aprendió a manejar, como dicen aquí, con sólo 10 años. 

Anécdotas de su WillysFredy tiene miles como cuando se lo llevó de trasteo hasta Ipiales, frontera con Ecuador, cargado con una cama, armario, menaje de cocina, sillas, mesas, dos niños, dos adultos y tres gallinas. ¿Qué cuanto tarde?, me dice, 8 días y 8 noches; fue tan cansado que no lo volvería a hacer en mi vida. Le pregunto a Fredy que es lo que más le gusta en el mundo y me contesta de seguido: los carros. ¿Y cuál es el mejor del mercado? El Willys, me dice, es lo máximo. 

Eje Cafetero Willys Colombia de una Toya Viudes
Pocos coches han resistido a tantos años y a tantas cargas como éste de pequeño tamaño, peso ligero, gran fuerza y tracción a las cuatro ruedas fabricado en Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial y que llegó a Colombia en los años cincuenta cuando el gobierno de Rojas Pinilla importó 1.000 de ellos para incentivar el desarrollo campesino. En el eje cafetero son todo un símbolo nacional y también se los conoce con el nombre de yipaos. Lo mismo sirven para transportar descomunales cargas de café -como los 25 sacos de 40 kilos cada uno que caben en el de Fredy-, arroz, plátanos, bombas de agua, abono, material de construcción o pasajeros

Qué delicia pasear por estas veredas entre plantas de café, frijoles, lulos, bananos, granadillas, yucas, maracuyás y aguacates encima de uno de estos coches del que alguien alguna vez dijo que es fiel como un perro, ágil como una cabra y solidó como una mula.

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lunes, 1 de abril de 2013

Y llegué al eje cafetero

Eje cafetero Colombia de una / Toya Viudes

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No os podéis imaginar la de veces que he soñado con el eje cafetero y hoy tengo la inmensa dicha de escribir este post desde El Bosque del Samán, una preciosa finca (en la foto) en pleno Quindío donde estoy pasando unos días con Arturo y mi hermana Maite y Pep que han viajado desde España y que a pesar de llevar pocos días aquí ya se han enamorado de esta hermosa tierra bendecida por los astros y los ángeles. Y no me extraña.

Eje cafetero Colombia de una / Toya Viudes
Fotos de los cafetales había visto a miles pero cómo explicar mi primera visión del Quindío después de más de dos horas de trepar y sortear toda clase de obstáculos por el Alto de La Línea. Mucha gente me había hablado de la inmensa belleza de este rincón colombiano pero no sé qué adjetivos utilizar para describir su vegetación, la tranquilidad que se respira, los atardeceres, la amabilidad de su gente, el colorido de sus casas

Estoy deseando darme un paseo en un willy por las trochas del café, hacer canopy sobre los cafetales, pasear por Salento, probar en la Terraza de San Alberto el que dicen que es el mejor café del mundo, relajarme en los termales de Santa Rosa y tantas y tantas cosas. Os iré contando.

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Eje cafetero Colombia  de una / Toya Viudes

martes, 26 de marzo de 2013

Don Oscar, el ferry y el Magdalena

Colombia de una / Toya Viudes

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Os presento a D. Oscar, el capitán del ferry en el que hace unos días cruzamos el Magdalena con coche incluido desde La Bodega, muy cerca de Mompox, hasta Magangué para seguir nuestro viaje por carretera hacia Cartagena de Indias. Desde muy pequeña me encantan los barcos así que no os podéis imaginar cómo disfruté esta travesía de cerca de una hora por el río, por cierto, la principal arteria fluvial de Colombia. 

Le pregunté a Don Oscar cómo hace para saber por dónde navegar sin peligro de encallar en algún banco de arena de los que se forman de un día para otro sin previo aviso: "El río me habla, sólo necesito estar muy pendiente de sus mensajes", me contestó sin pestañear mientras manejaba el timón con una destreza que más quisiera tener más de uno. Claro, son 35 años trabajando río arriba y río abajo y disfrutando como un niño: "Esto es muy sabroso" me dijo feliz. Lo sé D. Oscar y noté que le gusta su trabajo en sus ojitos chispeantes y llenos de vida. Ojalá que usted lo siga disfrutando por muchos años.

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Colombia de una / Toya Viudes