sábado, 1 de octubre de 2011

El huevo vegetal

Mi amiga Paula está trabajando en Cali, así que el otro día me pidió que fuera a supervisar un almuerzo en Bogotá para el que le habían encargado el diseño del menú. Todas las recetas que servimos estaban elaboradas a base de tres frutos típicos colombianos: el chontaduro, el borojó y el tamarindo. Hoy os quiero hablar del primero de ellos.

El chontaduro es uno de los componentes esenciales de la cultura y gastronomía del Pacífico y ha sido la base de la alimentación de muchos pueblos indígenas desde tiempos precolombinos. Popularmente se le conoce como "huevo vegetal" por su enorme potencial nutricional al ser rico en proteínas, aceitas, vitaminas y minerales. Dicen que además de ser un potente afrodisiaco, es un excelente remedio para enfermedades como anemia, anorexia , fatiga crónica, artrosis, osteoporosis, raquitismo o problemas digestivos .

Hasta hace no mucho, el chontaduro crecía silvestre y sólo se utilizaba para alimentar a los cerdos. Hoy en día, además de comerse cocinado, sirve de base para harinas, pastas y chicha, que es una bebida. De su semilla se saca aceite para cocinar y de los brotes jóvenes de la palmera en la que crece, palmitos. Su madera se utiliza en la construcción y para fabricar las teclas de la marimba. Con las hojas se tejen canastillos y con la corteza se fabrican esterillas. Hasta existe una empresa colombiana que ha empezado a comercializar y a exportar a medio mundo cosméticos a base de chontaduro, aprovechando su alta concentración de vitamina A, poderoso antioxidante.

En las esquinas, parques y semáforos de toda Colombia hay unos carritos, como los de la foto, en los que se venden chontaduros para comer solos o bien acompañados de sal, miel o limón. Tengo que reconocer que a mí así sin cocinar no me gustan nada -saben a rayos-, pero el otro día disfruté saboreando la crema de chontaduro, con aroma de cilantro y brocheta de camarones y el mouse de borojó y chontaduro que prepararon para el almuerzo. Todo estaba delicioso.

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