domingo, 10 de junio de 2012

Desde China hasta Murcia con amor


De pequeña yo tenía una caja de zapatos agujereada a conciencia con la punta de unas afiladas tijeras para que entrara el aire. Dentro vivían mis gusanos de seda a los que cuidaba y alimentaba con la misma cara de felicidad que los chinitos de abajo con las hojas de la morera que todavía sigue en pie cerca de la que entonces era nuestra casa. Impaciente esperaba días tras día que estos animalillos tejieran sus capullos de los que casi un mes después, y como por arte de magia, salían unas mariposas como la que veis en la foto y que mi madre, claro está, detestaba a pesar de que ella también tuvo en sus años de colegio en Valencia su caja de zapatos.

Pero no os penséis que yo era la única; hace años en mi ciudad, todos los niños, o casi todos, tenían sus gusanos de seda. ¿Y de dónde nos viene esta afición? Aunque las primeras referencias de su cultivo datan del siglo VIII no fue hasta el XVIII y el XIX cuando la seda se convirtió en el pilar básico de la economía de Murcia. De cuidar los capullos con mimo y atención, como hacíamos nosotros, se ocupaban entonces en sus casas las mujeres y niños. Fuera, torcedores, tejedores, cordoneros, toqueros, pasamaneros y tintoreros hacían el resto. Fábricas de seda las hubo en mi ciudad, y llegaron a ser las más importantes de España, pero las epidemias y la fuerte competencia extranjera, sobre todo italiana, acabaron con ellas. Actualmente la seda se cultiva en Japón y China pero la mía, junto a Canarias, sigue siendo la única comunidad española en la que quedan pequeños productores de seda natural. 

Investigando para escribir esta entrada me he enterado que la seda se descubrió en China hace la friolera de 4.000 años. Su cultivo se guardó en secreto y bajo siete llaves hasta que Justiniano, entonces emperador de Constantinopla, envió al lejano Oriente a dos espías disfrazados de monjes quienes consiguieron sacar escondidos en sus bastones algunos huevos de gusano eso sí, arriesgando sus vidas. Y desde allí, desde China, hasta Murcia con amor.

¿Quién de vosotros ha tenido su caja de zapatos llena de gusanos de seda?


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