viernes, 1 de julio de 2011

El murciélago Carishina


Leí hace unos días en el periódico que acaban de descubrir en Colombia una nueva especie de murciélago. El mamífero en cuestión viene de una familia en la que las diferencias entre los machos y las hembras no son muy claras, así que lo han bautizado popularmente como "Carishina", una palabra quechua que significa hombre que se disfraza de mujer. Pobre animal, menudo nombrecito.

Me alegro por el descubrimiento, como no me voy a alegrar de este éxito científico, pero creo que con las 118 especies clasificadas de murciélagos que hasta ahora había en Colombia teníamos más que suficiente ¿O no? Es que estos "bichitos" me dan un asco. Recuerdo un día en que uno de ellos se metió en mi habitación y estuve a punto de llamar a los bomberos para que vinieran a rescatarme.

Bueno, el murciélago que acaban de descubrir tiene el cráneo y el cuerpo más pequeño que los de su especie, una nariz pronunciada y puntiaguda para direccionar su sónar, no tiene cola y es un nectarívoro, es decir, consigue quedarse en vuelo suspendido frente a las flores, como si fuera un colibrí, para alimentarse de su néctar. Menudo acróbata. Ah! Se alimenta de insectos, frutas y polen.

A pesar de lo feos que son -no me digáis que no- los murciélagos cumplen un papel vital en la naturaleza como controladores de plagas ya que una colonia de ellos es capaz de consumir nada más y nada menos que millones de insectos en una noche. Además, como su dieta está basada en frutas, a través de sus excrementos dispersan semillas. También polinizan plantas y encima son los únicos mamíferos que pueden volar gracias a sus extremidades anteriores en forma de alas membranosas. No, si al final los voy a terminar queriendo y todo.

Os he puesto una foto de Batman porque sólo de pensar con colgar una de un murciélago de verdad que casi me desmayo. Una tiene sus debilidades...

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