Hoy os quiero hablar de dos mojarras: la que se come -en la foto- y la que se escucha y, por supuesto, se baila. ¿Por dónde empezamos? Pues creo que dada la hora que es, y evitando un ataque incontrolado de hambre del que no respondo, mejor comencemos por la segunda. ¡Allá vamos! Su nombre completo es La Mojarra Eléctrica y es una banda de música colombiana muy conocida y que a mí me gusta mucho. ¿Y a qué suenan? En su web ellos mismos se definen como el nuevo sonido afrocolombiano. ¿Y cómo lo consiguen? Mezclando instrumentos y cantos tradicionales del Pacífico y el Caribe -bullerengue, chirimía, currulao- con el rap, el reggae, el funk o el jazz. El resultado: una descarga eléctrica con todas las de la ley. Estos músicos -liderados por Jacobo Vélez-, empezaron a tocar en una esquina de la calle 19 con Séptima -en pleno centro de Bogotá-, de ahí saltaron a los bares y directos como un cohete a la fama. No les perdáis la pista. Abajo os dejo un vídeo.
¡Y ahora sí! A chuparnos los dedos con la mojarra frita, delicioso plato típico de la costa colombiana y que se come acompañado de patacón -platano frito-, suero costeño -crema hecha con leche, sal y limón-, arroz con coco y ensalada. ¡Lo sabía! ¡Se me hizo la boca agua! ¿Qué hago, sigo escribiendo o me voy directa a la cocina a saciar este hambre voraz? Está bien, aquí me quedo fiel a mis lectores. Os cuento que probé la mojarra no hace mucho con mi amigo Alejo en un restaurante de comida costeña en Bogotá que os recomiendo: Carmen de Bolívar. El pescadito en cuestión me lo comí con las manos -como dios y la tradición mandan- y me supo a gloria bendita. Mamá, no me regañes pero es que o te lo comes así o no sabe igual. No quiero ni imaginarme cómo tiene que ser lo de saborear un pescadito de estos a orillas del mar oyendo a La Mojarra Eléctrica. ¿Alguien me lleva? Y de vosotros ¿a quién le gusta alguna de estas dos mojarras, o las dos, como a mí?
¡Y ahora sí! A chuparnos los dedos con la mojarra frita, delicioso plato típico de la costa colombiana y que se come acompañado de patacón -platano frito-, suero costeño -crema hecha con leche, sal y limón-, arroz con coco y ensalada. ¡Lo sabía! ¡Se me hizo la boca agua! ¿Qué hago, sigo escribiendo o me voy directa a la cocina a saciar este hambre voraz? Está bien, aquí me quedo fiel a mis lectores. Os cuento que probé la mojarra no hace mucho con mi amigo Alejo en un restaurante de comida costeña en Bogotá que os recomiendo: Carmen de Bolívar. El pescadito en cuestión me lo comí con las manos -como dios y la tradición mandan- y me supo a gloria bendita. Mamá, no me regañes pero es que o te lo comes así o no sabe igual. No quiero ni imaginarme cómo tiene que ser lo de saborear un pescadito de estos a orillas del mar oyendo a La Mojarra Eléctrica. ¿Alguien me lleva? Y de vosotros ¿a quién le gusta alguna de estas dos mojarras, o las dos, como a mí?
