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lunes, 16 de enero de 2012

¿Toros sí o toros no?

Yo, hasta ayer, en esto de los toros, y como dice la canción, tenía el corazón partío: soy española, he vivido la Fiesta desde bien pequeña en grandes cosos como Madrid y Sevilla, la he revivido una y otra vez a través de los ojos de Goya y Picasso y he llorado junto al poeta Federico García Lorca la muerte en el ruedo de Ignacio Sánchez Mejías. Pero siempre he respetado y escuchado a los que critican el maltrato animal y ven en las corridas un espectáculo de sangre y violencia. 

Movida por la curiosidad de vivir una corrida de toros fuera de mi país, y con el ánimo de escribir en este blog, ayer domingo me planté en "La Santamaría", la Plaza de Toros de Bogotá, donde se inauguraba la temporada taurina y que, como veis en la foto, estaba a reventar. Me acompañaba mi amiga la chef Paula Silva (@ChefPaulaSilva), poco aficionada a esto de los toros y que ya desde el principio me advirtió que no pisaba una plaza desde hacía muchos años.

Sebastián Castella no tuvo suerte con el primer toro pero pudo rematar con mucho arte el segundo; toreó, y bien, el colombiano Sebastián Vargas, pero fue El Juli quien puso a la afición patas arriba y arrancó los más sonoros aplausos frente a Negrito, animal noble brindado al público al que mató de un certero espadazo. Y fue entonces, con el toro agonizando en el ruedo, cuando Paula rompió a llorar y me suplicó que la sacara de allí: no podía ver más sangre. Abandonamos el coso a toda prisa, antes de que terminara la corrida y el Juli se llevara las dos orejas. Y ya en el taxi, de camino a casa, la dejé hablar y escuché con amor y atención los motivos de su llanto -los primeros que había visto en una corrida en mi vida y os aseguro que los últimos- y fue entonces cuando de repente mi corazón habló por primera vez en muchos años para decirme que ya nunca más quería estar partío.

Y vosotros, ¿qué pensáis?, ¿toros sí o toros no?