La fruta que veis en la foto se llama pitaya y hoy la he probado por primera vez y eso que llevo ya más de un año en Bogotá y es fácil comprarla en cualquier esquina o supermercado. Está rica, sabe a agua azucarada, pero el problema está en sus cientos de pepitas que hay que masticar y eso ya no me gusta tanto aunque son altamente recomendables como purgantes y laxantes. La pitaya se parece mucho a los higos chumbos de mi tierra que yo detesto y que a mi padre, como buen murciano, le encantan. Claro, si es que los dos son frutos de un cáctus.
Fueron los españoles quienes le dieron el nombre de pitaya que significa fruta escamosa y yo añadiría llena de espinas. Lo que no he visto nunca, y me encantaría, son sus flores que además de ser muy bonitas, según me han contado, tienen la particularidad de abrirse al amanecer y cerrarse cuando el sol aprieta.
¿Qué más os puedo contar de la pitaya? Pues que tiene gran contenido de vitamina C, antioxidantes y hierro, además de ser muy baja en calorías y carbohidratos. Mira qué bien. La que crece en Colombia es la variedad amarilla pero hay otra, la roja, conocida como fruta del dragón, originaria de México, Vietnam y Nicaragua.
Y de vosotros, ¿a quién le gusta la pitaya?
Fueron los españoles quienes le dieron el nombre de pitaya que significa fruta escamosa y yo añadiría llena de espinas. Lo que no he visto nunca, y me encantaría, son sus flores que además de ser muy bonitas, según me han contado, tienen la particularidad de abrirse al amanecer y cerrarse cuando el sol aprieta.
¿Qué más os puedo contar de la pitaya? Pues que tiene gran contenido de vitamina C, antioxidantes y hierro, además de ser muy baja en calorías y carbohidratos. Mira qué bien. La que crece en Colombia es la variedad amarilla pero hay otra, la roja, conocida como fruta del dragón, originaria de México, Vietnam y Nicaragua.
Y de vosotros, ¿a quién le gusta la pitaya?
