Llegó a Bogotá desde Timbiquí con la promesa de un contrato para trabajar como músico. Al final nada salió como había soñado pero decidió quedarse y con su marimba fabricada por él mismo con madera de chonta empezó a tocar y cantar por las calles de la ciudad. De toda esta historia ha pasado ya un año y asegura que en todo este tiempo lo ha pasado realmente bien. Dice tener de todo y no necesitar de nada. Se llama Hiber Gómez y lo conocemos en una esquina de la Carrera Séptima, impecablemente vestido de blanco y con una bufanda al cuello con los colores de la bandera colombiana. Tiene dos hijos - a los que está sacando adelante "como nos enseñaron los viejos"-, una esposa y todos viven en casa de su hermana. Se levanta a diario bien temprano, reza a Dios y sale a trabajar. Un buen día puede llegar a ganar 60 mil pesos.
¿Qué tiene para ti Colombia?, le preguntamos. Tantas cosas bonitas: el campo, la selva, los ríos, grandes edificios como los de Bogotá; aquí vivimos muy bien. ¿Cuál ha sido tu mayor triunfo en la vida? La música que llevo haciendo desde hace 13 años.
Mientras nos habla suenan los mágicos acordes de su marimba. Nos despide con una canción.